Boletin Tanguero Nº 102

19 dic. 2011
"...Hay dos días de la semana por los que no
debemos preocuparnos. Son ayer y mañana.
El único día valioso es HOY y dentro del Hoy, AHORA..."

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Un brindis por Navidad


Nunca se me había presentado la oportunidad de proponer un brindis...
Por eso me planteo la pregunta: ¿qué cosa es un brindis?
En realidad la respuesta es muy simple y consta de 2 partes:
con qué brindamos y con quienes lo hacemos.

En cuanto a “con qué brindamos”, me limitaré a esa bebida que acompañó al hombre desde los albores de la humanidad para no entrar en una actitud
eleática que haría interminable la enumeración (ergo la paradoja de Zenón
de Elea con la carrera de Aquiles y la tortuga), y sólo mencionaré el vino.

Ese vino que, como tantas cosas, fue el producto de una casualidad, y
fue objeto de culto entre griegos y romanos que celebraban dionisíacas y
bacanales respectivamente (en honor del Dios griego Dionisio y romano Baco).
Concluido el “con qué” brindamos, me queda mencionar brevemente
“con quienes brindamos”; habitualmente lo hacemos con los amigos,
con la familia, con los compañeros de trabajo. En el caso de los emigrantes
de nuestro solar patrio, Argentina, el impulso primigenio será decir
“brindo por los argentinos”. ¿Pero qué somos los argentinos, hijos de
un país cosmopolita como pocos, sino el fruto de ese conglomerado de
razas que colonizaron nuestro suelo? Primordialmente españoles e italianos,
cuyo mestizaje entre ellos y con las razas autóctonas: mapuche, guaraníes,
aymarás; pero también eslavos, anglosajones, japoneses, griegos, turcos,
árabes, israelíes y un sinfín de etnias y nacionalidades
que plasmaron la
idiosincrasia del país. Un país plural de gente plural, que nos invita a brindar...


“A LA SALUD DE LA HUMANIDAD”


Del amigo suscriptor César Tamborini Duca
¡¡Gracias César por este valioso aporte!!

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Rosalía Villoldo y su Orquesta Porteña
aportan a una causa noble… Desde el 2 de setiembre (y por un año)
realizan dos presentaciones mensuales, a total beneficio de la
Campaña de Prevención y Tratamiento del Cáncer
que lleva a cabo Campos de Salud en procura del
Diagnóstico Precoz
de la cruel enfermedad…
Si deseas apoyar esta noble causa
SOLO DEBES HACER CLIC AQUI

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LA ACADEMIA PORTEÑA DEL LUNFARDO
invita a la
INAUGURACIÓN DE LA MUESTRA
DE LA ARTISTA PLÁSTICA

MARTA LUCHENIO

Pinturas

“Retratos II”
EN EL SALÓN DE LAS COLUMNAS
NICOLÁS OLIVARI


INAUGURACIÓN
21 de Diciembre de 2011 - 18 hs.

CIERRE 30 de Diciembre DE 2011
Visitas diarias de 15 a 21 horas

Calle Estados Unidos 1393  
Buenos Aires
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QUIÉN ES QUIÉN

Reportaje exclusivo a la última protagonista que
escuchó al ídolo Carlos Gardel en 1935 en Medellín,
Silvia Montoya de Betancourt



El 22 de junio de 1935, Silvia Montoya acababa de cumplir once años de edad y estudiaba en la Escuela Presentación del centro de Medellín (Colombia).

Pocos días antes, sus ojos de niña habían visto y oído al artista más fascinante de su tiempo.  Dos días después, en la tarde cálida del 24 de junio, una noticia se desparramó como pólvora en todo Medellín: ¡¡Murió Gardel!!

Hoy, a los 87 años, Silvia repasa por primera vez para un medio periodístico sus recuerdos sobre Gardel... 

-Nuestro padre traía discos de Gardel, los ponía en la vitrola y cantaba a dúo con el disco. Desde muy niñas empezamos con mis hermanas a ver las películas de Gardel, él era muy conocido en Colombia desde cuando vino de gira y gustaba mucho. Fue una locura, cuando él vino conocíamos todas sus películas Melodía de Arrabal, Cuesta abajo, Tango Bar y todas las canciones las sabíamos de memoria porque todos las cantábamos, sus grabaciones estaban en las casas de  Medellín y en las cantinas... 

Silvia es coqueta y elegante, conserva la fineza en su caminar y en su decir. Recibe al cronista en su apartamento del barrio El Poblado de Medellín. Sus recuerdos son ordenados, como si pasara una película filmada hace exactamente 76 años cuando Gardel llegó para cantar en la ciudad...

-Yo no he visto y no he vuelto a ver a nadie con la popularidad de
Gardel aquí, esto era una locura cuando él llegaba, eso era muy lindo porque nosotras éramos muy chiquitas y ya nos moríamos por él. Lo fuimos a ver al Circo España, fue en 1935 y aquí no había más que ese lugar, era para las películas, para jugar al basquet y todo se hacia allí. Era una carpa grande como la de un circo, eso era en la calle Caracas, en el centro de Medellín...

Gardel había iniciado una gira para presentar las canciones de sus últimas películas El día que me quieras y Tango Bar... Llegó a Colombia a comienzos de junio del ’35 y actúo en Medellín. Luego siguió sus actuaciones en Bogotá y en su viaje hacia Cali encontró la muerte en el Aeropuerto Las Palmas (hoy Olaya Herrera).

Silvia Montoya de Betancour continúa su relato como si lo viviera hoy:

-Nos morimos gritando allá Gardel! Gardel!, como todo el mundo. Era muy joven y muy lindo, con una dentadura preciosa y un atractivo que todo el mundo gritaba y aplaudía. Te llamaba la atención donde estuviera porque era una persona super agradable. También se presentó en una emisora de radio que se llamaba La Voz de Antioquía...

El relato continúa con admiración a Gardel y por momentos con una emoción que su sonrisa pretende disimular, y entonces recuerda las palabras de despedida del Zorzal Criollo, casi como una premonición:

-Cuando se despidió del público dijo: no les digo adiós sino hasta siempre, eso dijo cuando se fue de Medellín, como quien dice me voy a quedar aquí para siempre. El hablaba con el público, cuando salía a cantar le pedían canciones y él hablaba con la gente y les cantaba lo que querían, lo que le pedían...


Pero aquel 24 de junio de 1935, la niña de once años lloró también con una noticia increíble, el cantor de la pinta y la voz acababa de morir en Medellín...

-Estábamos en el colegio cuando nos enteramos de la noticia de la muerte de Gardel. Eso fue un alboroto muy grande, se acabó la clase y nosotras, que éramos muy chicas, nos íbamos a ir para el aeropuerto pero las monjas nos encerraron. Es que lo sentíamos como el papá de nosotras, porque era la persona más atractiva que uno pudo ver en la vida. La noticia de la muerte fue como una bomba, todo el mundo corría desde el centro de Medellín hasta el aeropuerto...
Después de aquel día, las películas, los discos, las fotos y hasta los recuerdos quedaron teñidos de tristeza, la muerte había matado a un hombre y el pueblo había parido a un ídolo: Nosotras teníamos en nuestra finca discos de Gardel y al cumplir mi hermana 15 años le regalaron un caballo y le puso de nombre Gardel.


Silvia cuando tenía 22 años de edad

-También recuerdo que en el mes de junio en el Teatro Junín se  pasaban durante toda la semana las películas de Gardel y también en los cines, así como en la Semana Santa se pasan las películas de Jesús, creo que a Gardel lo consideramos como un santo...

Quizá porque Gardel fue venerado como un mártir y porque el fuego acabó con su vida, muchos colombianos continúan colocando flores en sus altares particulares y encendiendo velas a la estampa del Zorzal. Mientras tanto, Silvia Montoya de Betancourt recuerda sus tiempos de muchacha y aquella fatídica e inolvidable noticia...

-Todavía tenemos un luto en el corazón y lo lloramos, aquí creció un amor por él, un amor con tristeza, porque fue un ídolo...
Fuente: TangoCity


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INVITACIÓN ESPECIAL
AL PESEBRE CRIOLLO


MIERCOLES 21 DE DICIEMBRE A LAS 21:30 horas
EN LA
EXPLANADA DEL CENTRO CÍVICO
 
Participan integrantes de las comunidades Santa Teresita;
San Roque; Inmaculada Concepción; María Auxiliadora
y Capilla Estela Maris
Junto al Taller Municipal de Folclore Juana Azurduy (Prof. Flavia León);
Escuela de Danzas Folclóricas Toto Porá (
Prof. Claudia Lugrín
y Valeria García); Agrupación Huellas del Tiempo (UPAMI) y
Agrupaciones Tradicionalistas...

ACERCATE A VIVIR DESDE NUESTRA CULTURA, UNA NAVIDAD EN FAMILIA
(Llevá las sillas)

Dirección: Profesora Flavia León

Auspicia


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Y Seguimos festejando
larga y entusiastamente

el Día Nacional del Tango
El viernes 16 de diciembre estuvimos en Atellier Arte Integral para
despedir el año... ¿Cómo?... Cantando tangos, por supuesto...
Fue allí donde Rosalía Villoldo en uno de los temas con que
nos deleitó, compartió escenario con Christian Bravo,
Profesor Titular de la Escuela de Canto Valeria Lynch...



El sábado 17 trascurrió de modo diferente y muy emotivo...
A media tarde estuvimos charlando de Tangos con el
Negro Rucucu Alberto Olmedo y el gordo Javier Portales...
Momentos inolvidables, por supuesto...


Y luego de despedirnos de ests dos seres tan queribles,
tan especiales, para seguir festejando nos fuimos para San Telmo,
queríamos disfrutar con nuestros viejos amigos Leandro, Edith,
Salvador
y demás acólitos, de la magia del Candombe...






¡¡¡SENSACIONAL MUCHACHAS Y MUCHACHOS!!!
SIMPLEMENTE SENSACIONAL... ¡¡¡FELICITACIONES!!!


P
ero aquí no terminaba el  Tango Tour. Todavía quedaba mucho por festejar
Y para eso rumbeamos para la Avda. de Mayo a echar una mirada a la
GRAN MILONGA NACIONAL
¿Y no se imaginan con quienes nos encontramos?...
Aquí están, estos son...
Los chicos de la Vidú
que no tienen parangón...



Grandes estos chicos... Muy grandes... Y los hemos tenido muy
cerquita, aquí en Concepción del Uruguay hace pocos días, gracias al
esfuerzo de Alejandra Martínez y María Fernanda Buttaro...
Por eso el del pasado sábado ha sido un gratísimo reencuentro.

Ycon el avance del reloj, se nos vino encima la noche y la  milonga
y no pudimos sustraernos a la magia de bailarnos un par de tangazos...
Los zapatos de tango repiquetearon sobre el pavimento de la Av. de Mayo.
Se celebraba la 5° Gran Milonga Nacional. Y fue allí donde, entre
más de cien artistas, participaron los chicos de LA VIDÚ... 
Pero el desfile fue interminable...  Estuvo otro grupo de nuestra devoción;
EL SEXTETO MILONGUERO (gran baluarte), Camerata Bariloche,
Ballet del Teatro Colón, Los Reyes del Tango
y muchos más,
junto a los bailarines del Show Tango Porteño.
Pero los mayores protagonistas fuimos nosotros, los milongueros que
nos animamos a bailar sobre varias tarimas distribuidas
a lo largo y ancho de la avenida hispánica de Buenos Aires.



Y ya entrada la noche de ese mismo sábado 17 sonó el móvil y recibimos
una inesperada invitación...
Nuestros amigos de la Milonga del Morán
nos anunciaban la presencia de Ariel Ardit con su orquesta junto a
otro de nuestros ídolos... EL MAESTRO ALBERTO PODESTÁ
al que hacía casi cuatro años no veíamos... Y en rigor de verdad...
No pudimos decir que no... Y allí nos fuimos.
Y trajimos estas imágenes para el recuerdo de una mágica noche
que se extendió hasta las 3:45 de la madrugada....



El MAESTRO PODESTÁ canta un tango que lleva su sello personal:
Percal - Letra de Homero Expósito y Música de Domingo Federico







Y luego de deleitarnos con sus interpretaciones,
EL MAESTRO PODESTÁ
cierra con otra de sus emblemáticas interpretaciones:
Que falta que me hacés (Letra de Federico Silva y
Música de Armando Pontier y Miguel Caló)

 
 Y ahora es Ariel Ardit el que nos arrulla

Ariel Ardit cierra luego de un cuarto bis...

¡¡Que noche!!.. ¡¡Que noche!!..
podríamos llamarla "del Trocen a los Barrios"

Pero como ocurre siempre, algo tendría que venir a arruinar tanta alegría...
Al volver al centro de la ciudad nos detuvo la acostumbrada
anarquía del tránsito de Buenos Aires... Un poco peor al de
Concepción del Uruguay... Y entonces nos preguntamos, mejor dicho,
le preguntamos al señor Jefe de Gobierno...
-Díganos Ing. Mauricio Macri,
¿Por qué no hay agentes de tránsito
en Av. de Mayo, ni en Plaza de Mayo ni en Diagonal y Florida?

Observe usted estas
dos fotografías que muestran palmariamente
la necesidad de evitar que el transito se convierta para el público
en un laberinto lleno de sosiego y de peligros.

Realmente, Ing. Macri, esperamos prontamente que usted disponga la
presencia de agentes para dirigir la circulación en esas peligrosas encrucijadas.
Vea con sus propios ojos lo que está ocurriendo ahora...





Y Colorín Colorado... Esta historia ha terminado...
 

Crónica de Rosa Candelas

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¡¡Mirá vos al Zorzal!!
Una anécdota desconocida:  .
De Hoboken al Abasto o de cuando
El Mudo sacó a La Voz del mal camino...

Por Mario Enrique Gebhardt

En 1934 Carlos Gardel estaba viviendo en Nueva York. Había llegado desde Francia, contratado por la cinematográfica Paramount a fines de realizar una serie de películas para el público hispanoparlante. Entre filmación y filmación Carlitos mataba el tiempo cantando por radio.

A principios de ese año la prensa neoyorkina anuncia que habrá dos nuevos programas en la cadena WEAF-NBC a partir del 14 de enero, los cuales serán un programa semanal con la orquesta de Richard Hommer y la segunda nueva programación incluirá la presentación de Carlos Gardel, barítono argentino (textual), todos los día a las 21 horas.



La National Broadcasting Corporation (NBC) era un poco como Radio Belgrano en Argentina: ni tan populachera como Radio del Pueblo ni tan finoli y nariz respingada como Radio El Mundo. Decenas de millones de yankis seguían sus programas de costa a costa tratando de olvidar las penurias de la Gran Depresión.

Es entonces que a ver y escuchar el programa de Gardel llega una noche de ese gélido invierno de 1934 un muchacho venido de la barriada de Hoboken, en la vecina Nueva Jersey.

Se trata de Francesco Albertino Sinatra Agravantes, hijo de genovesa y siciliano que a sus 18 años de edad no ha dejado macana sin hacer: ha sido expulsado la escuela tras innumerables amonestaciones por su caracter provocador. Sus incursiones laborales: camionero, repartidor de diarios, cadete, etc., terminaban siempre en el abandono de los trabajos. Vivía al filo de la ley, un pibe rápido para los mandados, sobre todo los de los mafiosos de cabotaje, lo que le lleva a tener muchas entradas en las comisarías.



En plena juventud, Frank Sinatra anda a los tumbos por la vida. Y si esa noche concurre a los estudios de la NBC a escuchar a Gardel, es un poco porque le gusta la música y un mucho porque quien le insiste en ir para alejarlo de las malas compañías, es su novia Nancy Barbato, que también desciende de inmigrantes italianos, pero nacida en Nueva Jersey.

Sinatra queda embelesado al escuchar a Gardel y cuando termina el programa se atreve a acercarse junto a Nancy para saludarlo. Medio en italiano y medio en español se establece el diálogo.

Gardel le pregunta a que se dedica y Sinatra calla, notándosele avergonzado. Nancy entonces le cuenta a Gardel que su novio está desperdiciando su talento ya que tiene una voz muy hermosa, y en vez de cultivarla anda todo el día con otros muchachones de dudoso vivir. Gardel entonces le pone una mano en el hombro y le dice a Sinatra:

-Mira ragazzino, cuando yo tenía tu edad, andaba allá en Buenos Aires como vos andás ahora en Nueva York. Pasaba todo el día en compañías no muy recomendables cerca del Mercado de Abasto, con squenunes como los que vos frecuentás. Especialmente con unos malandrinos genoveses, los fratelli Traverso, cuyo padre tenía una fonda llamada O´Rondeman, que era una guarida de la Mano Negra, la Camorra y tutti cuanti. Lógicamente cada dos por tres me portaban en galera. No te voy a decir que ahora soy un santo, pero el cantar no solo me dio fama y fortuna, también me apartó de ese ambiente donde solo me esperaba pudrirme en la cárcel o morir violentamente.

Sinatra
lo escuchó atentamente y se atreve a preguntar:

-Mister Gardel, ¿usted que me aconseja hacer?.

Gardel le contesta:

-Por lo pronto ragazzino, aprovechá que estás aquí en la radio y anotate en un concurso de cantantes que creo que se llama "Major Bowes Amateur Hour". Hacelo ragazzino que con probar nada se pierde.

Sinatra le hizo caso Se presentó a ese concurso acompañando al trío Three Flashes, que para la ocasión se hicieron llamar Hoboken Four (todos vivían el mismo barrio de Nueva Jersey) y ganaron el primer premio, lo que les llevó a una gira patrocinada por el programa. No obstante, por desavenencias con el resto de sus compañeros, a los tres meses Sinatra abandonó la gira. Pero ya la simiente de su fulgurante carrera artística estaba plantada gracias al oportuno consejo que le diera ese barítono argentino en los pasillos de la NBC

Muchos años después de estos episodios, el consagradísimo en todo el mundo Frank Sinatra llegó en agosto de 1981 por primera y única vez a Buenos Aires y debutó en el Luna Park ante más de 20.000 personas en un concierto que interpretó sus más famosas canciones.



Sinatra esa noche se sintió muy identificado con nuestra gente. Afirmó públicamente que apreciaba a los argentinos. Le gustaba el asado y el vino -de hecho, lo calificó de excelente-. Según La Voz, el espectáculo que dio en el Luna Park fue uno de los mejores shows que había hecho desde hacía mucho tiempo.

Cuando subió al escenario, comentó después a la prensa: "Se me puso la piel de gallina. ¿Por que tanta generosidad conmigo en este país al que recién llegué y no estaré en él mas que unas cuantas horas?

Muy pocos supimos que el día anterior, convenientemente camuflado para tratar de pasar de incógnito, se hizo llevar hasta la zona de El Abasto. Había pedido previamente al agregado cultural de la Embajada de los EE.UU. que lo acompañaba, que tratara de ubicar donde había estado el café O´Rondeman. Este lo condujo a la esquina de Aguero y Humahuaca, donde un terreno baldío dejaba ver entre yuyales viejos cimientos. En la fría tarde porteña, Sinatra sacó de su sobretodo una amarillenta entrada de un espectáculo radial de 1934, la besó, la puso en tierra y para asombro de todos chapurreó en un castellano casi fonético:

-"¿Dónde estarán Traverso, el Cordobés y el Noy, el pardo Augusto, Flores y el morocho Aldao… los guapos del Abasto rimaron mi cantar..."


Y en voz fuerte para que todos lo oyeran,  La Voz agregó:

-Thanks for helping me to live, Mister Gardel".

(Algo así como : GRACIAS POR AYUDARME A VIVIR, SEÑOR GARDEL)

¡GRACIAS MARIO POR EL APORTE!


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Las últimas horas de Pocho Lepratti,
una de las víctimas de la represión
durante las últimas horas de De la Rúa


C
laudio
Pocho Lepratti nació en Concepción del Uruguay (ER), donde hoy una escuela secundaria lleva su nombre a modo de homenaje... Era el mayor de seis hermanos y desde adolescente eligió militar en los barrios pobres.

Hasta que un día no se sabe bien porque partió a Santa Fe y de allí a Rosario, donde siguió militando cada vez con mayor compromiso.

Estaba en el techo de un colegio cuando una bala policial le perforó la garganta.

Su nombre, desde entonces, se transformó en símbolo de los reclamos contra la impunidad.

Aquí arriba, en el techo de esta escuela, Claudio Lepratti conoció a la muerte. Al frente se ven tres árboles, un caballo, una ruta y, a la derecha, el sol en viaje hacia el otro hemisferio. Es la misma hora, el mismo contraluz, los mismos compañeros del Pocho ayudándome a trepar. El aroma que viene del comedor es inconfundible: habrá pollo para la cena. Es extraña esta terraza, porque en el lugar exacto de la ausencia, el aire se arremolina, el silencio se consume y la línea de tiempo se vuelve indómita. Es cuando el pasado regresa. Y explota...

“Paren de tirar, hijos de mil putas, hay chicos acá”, les grita Lepratti a los lobos azules que reprimen el estallido del 2001 en el barrio Las Flores. La frase vuela por el aire y comienza una transformación romántica, con destino de canción.

Pero en ese momento, 19 de diciembre de 2001, se estampa contra la omnipotencia de un policía novato, que cuenta con la venia de sus jefes y del poder político para disparar.

Esteban Ticky Velázquez tiene una beba de tres meses y un nene de cinco años. Anda con la plata justa desde que, hace dos semanas, se impuso el corralito. Vive a 32 kilómetros de Rosario y le gusta rezar. Es evangelista, nieto de fundadores espirituales de Arroyo Seco, y planea levantar un centro de rehabilitación para adictos a las drogas. Ya de chico quería ser policía o bombero. Esa mañana, antes de salir a patrullar, limpió el chupete de la nena y acarició el pelo de su hijo. Horas después, con esas mismas manos, se aferró a una escopeta. Y apretó el gatillo.

Claudio Pocho Lepratti también rezó antes de pedalear desde su casa hormiga en el barrio Ludueña hasta la Escuela Mariano Moreno, un trayecto de 40 minutos, que justo ese día –mientras el Gobierno en Buenos Aires mata y se derrumba– está lleno de barricadas. Tiene 35 años y varias enamoradas, pero aún no se casó, porque intuye que la vida en pareja puede ser fantástica, pero le quitaría tiempo para su tarea social.

Hecho sopa por el calor, transpirada su barba rubia de Cristo en bermudas , comienza a picar cebollas, tomates y pimientos para el menú del día: bifes a la criolla. Graciela Capelano, la cocinera titular, le hace bromas, pero en la calle hay extrema tensión. Rosario es una ciudad de ideas tomar y las barriadas son volcanes.

Hincha de Racing entre “leprosos” y “canallas”, seminarista sin imaginarse cura, Pocho llegó ahí desde Concepción del Uruguay, Entre Ríos, donde la televisión sólo captaba canales uruguayos, uno de Fray Bentos y otro de Paysandú. Criado entre los compases de la murga y las letras prohibidas de Zitarrosa, ayudó a cuidar a sus cinco hermanos menores, Laura, Osvaldo, Celeste, Martín y Camilo. Es Celeste, de ojos verdes, la que más lo admira. Él es fortaleza; ella, tenuidad...

Su sobrenombre podía haber sido otro, pues Chicho le decían en la primaria y Perrínti entre los salesianos, por sus escasas habilidades para jugar al fútbol, un señuelo esencial para evangelizar a los chicos en las villas. Ninguno de esos apodos hubiera ayudado a la construcción de un mito. Prefirió que le dijeran Pocho, como a Perón.

Cebaba mate con una pava grande, para que en la ronda entraran todos. Dibujaba vikingos y rasgueaba la guitarra, sin pasar de un Re, un Mi y un La mayor, ese tono que se logra con tres dedos juntitos.

En 1985, se instaló en Ludueña, un barrio de obreros ferroviarios que empezaba a recibir desocupados. El pasto se puso alto y el párroco Edgardo Montaldo necesitaba ayuda en su lucha de Quijote por la justicia social.

Lepratti fundó entonces el Grupo La Vagancia, que contenía a los jóvenes en madrugadas de charlas, pickles y expresiones culturales.

Repartió semillas, gallinas y conejos, como parte del Programa Crecer, que promovía estrategias de supervivencia familiar.

Un día se pintó los labios y le preguntó a Natalia, La Flaca:

–¿Sabés hacer esto?
–Y sí, claro que sé dar besos ¿por qué me preguntás?
–Por qué quiero que me ayudes a estamparlos en todos estos volantes con las actividades de la semana. La gente los va a leer más así.

Y Nati, una sonrisa andante, se pasó la tarde besando panfletos junto al barbudo pintarrajeado que había tenido la ocurrencia de adornar la agitación popular con huellas de carmín.

Profesor de Filosofía y Ciencias de la Educación, militante de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), ayudante de cocina experto en guisos, predicador de la Biblia entre chicos perdidos, activista incansable, Pocho “estaba apuntado”, dice Varón, un cantor descalzo, otro de sus amigos. Lo estaba, al menos, por el destino.

Es 19 de diciembre. La última pedaleada, las cebollas picadas, Graciela que lo mira, tiros que llueven desde el camino de Circunvalación, los chicos en el patio, falta para que coman, la tos seca de los lanzagases. Pocho que sube a este techo.

Ticky que llega en un patrullero con dos más. La frenada brusca, las puteadas, el tiro, los tiros. Una bala de plomo que entra en la garganta de Lepratti, la sangre que le brota. Encubridores que tratan de tapar todo. La parodia de un enfrentamiento. El acta falsificada. Graciela que, atormentada por el dolor y casada con un policía honesto que actúa como inspector de zona, reconoce a Velázquez como uno de los autores y lo denuncia en Tribunales.

La cárcel para él, la impunidad para los que dieron las órdenes, el gobernador Carlos Reutemann que ni se inmuta. El viento que se arremolina y trae la escena hasta hoy, diez años después… Velázquez –el asesino , según todas las instancias de la Justicia de Santa Fe– atiende un puesto de panchos y hamburguesas en la plaza principal de Arroyo Seco. Cara a cara con este cronista, defiende su inocencia

-Y sí, agarré y tiré un tiro, pero con bala de goma. A este pobre muchacho lo mató una de plomo, que entró de arriba hacia abajo. Yo estaba en el suelo y él, en el techo, así que el disparo vino de otro lado. Yo no fui. Quise llamar a la ambulancia, pero dos policías me dijeron: ‘Callate, pendejo’ ”, alega este hombre de 36 años, uno más de los que vivió Lepratti .

Cumplió 9 años, 4 meses y 6 días de su condena original a 14 años de prisión , gastó 20 mil pesos en abogados, salió por buena conducta (los amigos de Lepratti dicen que fue un preso VIP ) y estará en libertad condicional hasta el 26 de diciembre de 2015, a las 12.30 horas.

Su hija tiene 10 años, recién ahora lo está conociendo. Su hijo, de 15, pregunta qué pasó.

Celeste Lepratti tomó las banderas de su hermano. Es docente y milita en la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) de Rosario. Hoy, llegará a la ciudad del río marrón pedaleando desde Capitán Bermúdez, en reclamo de Justicia. Tiene los brazos de una bailarina y la fuerza de una tormenta. Está furiosa porque no hay nadie preso. Está triste porque la mateada con su hermano se tornó irrepetible. Está por llorar, pero sus hijos la distraen. La clave está en los segundos nombres. El de tres años se llama Simón Claudio, el de 10 meses, Severino León, por Gieco, el trovador que canta El Ángel de la Bicicleta, la canción que implora: “Bajen las armas /que aquí sólo hay pibes comiendo” .


El último escrito

Apareció estos días entre papeles viejos. Dice allí el Pocho Lepratti:
“El camino es árido y desalienta, como dice alguna canción. Tratar algo en grupo, ponernos de acuerdo, tolerarnos en la discusión (si llega a discusión), aceptar lo que se decide, hacerse cargo. Grandes aventuras por las que pasamos y seguimos pasando, muchas veces no porque querramos, sino porque no nos queda otra”.

Formaba parte de una sistematización de experiencias sociales.



La absolución

Por el “beneficio de la duda” los policías Roberto de la Torre, Rubén Darío Pérez, Marcelo Fabián Arrúa, Carlos Alberto Souza y Daniel Horacio Braza fueron absueltos en abril del delito de encubrimiento del crimen de Lepratti. Se los había acusado de balear el patrullero donde estaba Velázquez, para simular un enfrentamiento, y de alterar la escena del crimen. Los padres de Velázquez dicen que es injusto hacia su hijo, el policía que pagó con la cárcel.

Crónica de Pablo Calvo

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El cuarteto de arcos,
con vida renovada
La creación del Cuarteto de la Universidad
Nacional de Tres de Febrero
debe celebrarse
entre los hechos más relevantes ocurridos
en el panorama local en mucho tiempo


No fue una creación improvisada o una simple asociación de colegas allegados, sino el fruto de un proceso de selección riguroso, con un jurado presidido por quien tal vez sea la mayor celebridad actual en materia de cuartetos, el británico Irvine Arditti. El jurado fue integrado además por el primer violín de este conjunto, el venezolano David Núnez, un virtuoso excepcional a quien ya se había escuchado como solista en otras ocasiones.

Lo completan tres argentinos; el violinista Carlos Britez (también director de orquesta), el violista Mariano Malamud y el chelista Martín Devoto. Pero lo notable de este cuarteto no es sólo el nivel técnico sino también la selección del repertorio, volcado sobre todo a la segunda mitad del siglo XX y a la creación contemporánea. Es así como en esta presentación en el CETC los músicos ofrecieron lo que probablemente sean primeras o, como máximo, segundas audiciones, entre ellas dos joyas de la música local: Cuarteto de Antonio Tauriello y Dos versiones de Gerardo Gandini.

Las ejecuciones fueron de nivel superlativo.

Ficha:
Cuarteto Untref
Integran: David Núñez, Carlos Britez, Mariano Malamud, Martín Devoto.


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León Untroib
El león del fileteado porteño
El maestro de este oficio único que nació en Polonia pero se crió
en el barrio de Villa Crespo, cumpliría 100 años en esta Navidad
Este es uno de sus delicados trabajos con ocres

Empezó viendo cómo su papá decoraba arcones de madera en Ostrow, el pueblo de Polonia donde había nacido el 25 de diciembre de 1911. Y a ese encanto por los pinceles y los colores, se le sumó también lo que hacía su tío Emilio. Entonces arrancó copiando paisajes en su tierra –aquella de los inviernos con 20 grados bajo cero– aunque su destino de artista estaba esperándolo en un lugar lejano de América del Sur llamado Buenos Aires.

León Untroib (conocido también como “el renovador del filete”, un arte popular tan porteño como el Obelisco) llegó a la ciudad en octubre de 1923, cuando todavía no había cumplido los 12. Fue después de un viaje de tres semanas en barco.

Atrás quedaban los tiempos duros de los saqueos de las tropas del Zar (Ostrow había pertenecido a Rusia hasta 1772) y de la Primera Guerra Mundial, cuando la disputa por aquellas tierras europeas se regaba con sangre. Ahora estaba en Villa Crespo, un territorio amigable (a pesar de los desbordes del vecino arroyo Maldonado) y bien tanguero.

Claro que no todo era color de rosa: primero había que aprender el idioma para avanzar en la escuela. Y después, descubrir la forma de “ayudar” en casa, donde el lujo era un bien escaso. Entonces, el tío Emilio lo recomendó para trabajar en una fábrica de carros que estaba en la calle Giribone (hoy Av. Córdoba) y Dorrego. Su primer trabajo, a los 13 años, fue pintar cuatro azucenas en cada lado de una jardinera, esos carruajes abiertos y con dos ruedas, que se usaban mucho tanto en el campo como en la Ciudad.

Aquello fue el comienzo. Después, manejar el “espúlvero” se hizo imprescindible. ¿Qué era eso? Primero se dibujaba la obra sobre un papel; luego, con un alfiler, se iba perforando todo el trazado del diseño y al final se lo cubría con polvo de tiza, se sujetaba el papel sobre la superficie a pintar y con un hilo se iba golpeando el dibujo. Al sacarlo, en el carro quedaba la marca de los trazos a colorear. El resultado final dependía del talento y la creatividad de cada fileteador.

Cuando los camiones reemplazaron a los carros en el transporte urbano, el trabajo se amplió. Por entonces, Untroib trabajaba en la fábrica de carrocerías La Marina, en Corrientes y Acuña de Figueroa. En equipo con otros fileteadores pintaban dos camiones por día. Más tarde, el arte también llegaría a los colectivos, algo que, inexplicablemente, fue prohibido en 1975.

Los pinceles, hechos con pelo de marta, llegaban desde Alemania o Inglaterra y se compraban en la casa Oliver, en Córdoba y Pueyrredón, o en las Pinturerías Leide. Allí hasta se conseguían las latitas de pintura de oro en pasta, un toque casi exótico para ese arte que años más tarde sería declarado Patrimonio Cultural de Buenos Aires.

Esa fiesta del color que se refleja en los filetes contiene flores (representan la belleza), dragones (la fuerza), pájaros (la libertad) o las banderas (el sentimiento patriótico), un trabajo que León Untroib honró hasta el 8 de noviembre de 1994, cuando murió.

Hasta ese momento se lo podía ver cada domingo creando en su puesto de Plaza Dorrego, en San Telmo. Ahora, cuando se cumple el centenario de su nacimiento, sus amigos acaban de recordarlo colocando una placa (fileteada por su discípulo Luis Zorz) en el frente de su última casa-taller, en Catamarca al 1900, entre Brasil y Cátulo Castillo, en el barrio de Parque Patricios.

Muchos de los buenos trabajos de León Untroib hoy pueden apreciarse en el Museo Manoblanca de Pompeya, en Centenera y Tabaré, la esquina que Homero Manzi inmortalizó en una de sus poesías. Entre obras que ilustran distintas pasiones porteñas, y artistas como Benito Quinquela Martín, se destacan las dedicadas a ilustres figuras del tango, como Osvaldo Pugliese, Horacio Ferrer, Julio De Caro, Enrique Santos Discépolo y, como no podía ser de otra forma, al Morocho del Abasto, Carlos Gardel.

También allí están los rastros y pistas de la vida de otro inmigrante quien, sin haber escrito nunca un libro, terminó galardonado con la faja de honor de la Sociedad Argentina de Escritores. Era gallego, librero y se llamaba Francisco Gil.

Pero esa es otra historia.
Crónica de Eduardo Parise

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Hagamos el Humor
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Quemá esas Cartas
Donde yo he grabado

"...Como siempre es hermoso recorrer esta revista por la información tanguera que contiene, lo ilustrativo de los lugares, como el Chaco, resistencia, su Fogón de los Arrieros, sus esculturas callejeras y los recitales de Rosalía Villoldo engalanando su noche.
Gracias por tener y reunir tanto talento junto!
Besotes y toda mi admiración.

Marta Luchenio..."

RdD. Querida MARTA
Los halagos, viniendo de tu hermosa persona, tienen mucha más potencia, pero así como se potencian se hace más evidente que, por lo general, me suenan inmerecidos. Aunque de todos modos hacen bien y se agradecen, pero eso no quita que dentro de uno quede ese sabor agridulce de "no merezco tanto"... Y menos provenientes de una mujer genia como persona y genia como artista... Es decir, Genia al cuadrado...
Y si el Boletín sale bien es porque ponemos mucho amor cuando lo hacemos. Nada más. Ese es el secreto. Pienso que lo mismo ocurre con tus pinturas... El amor y la pasión que pones -se nota- en cada pincelada más tu talento natural logran las perfecciones que logran... Y entonces si que de mi parte hay ADMIRACIÓN... Merecida ADMIRACIÓN... Profunda ADMIRACIÓN...
Juan José
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“Todo ser humano tiene en su interior, en su alma, un sonido bajito, su nota, y es la singularidad de su ser, su esencia. Si el sonido de sus actos no coincide con esa nota, esa persona no puede ser feliz.”  (Sofía Prokkofieva)

Queridos amigos mi único deseo es que encontremos esa nota “tan preciada” que nos hará fluir durante el 2012. Que nuestra esencia se vislumbre en todo lo que hagamos, en la familia, el trabajo, la creatividad, la ayuda solidaria. Que esa nota no desafine con el entorno, trabajemos para llegar a una sintonía sin altibajos. Que las presiones, los mandatos, las hipocresías que escuchamos de los que se creen superiores, no pesen en nuestro pentagrama de Vida. Seamos libres, justos con nosotros mismos, amemos y amémonos para amar más y mejor, busquemos la felicidad, a veces la felicidad está en la búsqueda. Seamos íntegros, lo que es no, que sea siempre no. Digamos sí a nuestros proyectos aunque parezcan utopías. Vivamos con esperanza. Agradezcamos lo que tenemos y lo que no tenemos también, quizás eso que nos falta nos haría infelices. Abandonémosno por un instante… en manos del Creador.
¡Muchas felicidades queridos amigos, gracias por este año 2011 y a las 0hs, chin-chin para comenzar “juntos” el 2012, tanto los que comentan como los que sólo pasan y leen, dando nuestra mejor nota!

Ana Tosi..."

RdD. Gracias Sra. Tosi. Esos augurios son íntegramente retribuidos por habérselos considerados impecables.

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"...Amigos del Boletín tanguero:
Deseo que Dios bendiga la mesa navideña de cada uno de ustedes y que los proteja durante el año que se avecina...

Rafaela Canaro..."

RdD.:
Nuestros anhelos son los mismos para esa señora hija de tan gran Maestro, que afortunadamente ha querido y sabido seguir sus pasos y tiene la inteligencia y lucidez de mantener vivo el recuerdo de ese gran maestro... Del Gran Pirincho...
Con afecto. La Barra del Boletín
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"...Muy apreciados amigos:
Es el deseo de nuestra Querida Entidad, llegar hasta ustedes, con el objeto de enviarles el más fervoroso deseo de Salud, Paz y Felicidad, en las próximas Festividades de Navidad y Año Nuevo. Que el año que llega, sea portador de buenas nuevas y continuidad en el sendero tanguero que hemos decidido transitar, para que nuestra querida Música Ciudadana, siga creciendo en el mundo y la cofradía de tangueros continúe en aumento como hasta hoy, aún en los rincones más lejanos del planeta. No existe, ni existirá, mejor embajador que el Tango Argentino. De esta aseveración, no caben dudas!!!!.
Seguiremos en la senda que nos hemos trazado para Gloria y Honra de nuestro querido 2 x 4 !!!!!!. FELICIDADES Y ABRAZO FRATERNO A TODA LA HERMANDAD TANGUERA DE PARTE DE A. A. T. A. M...
ASOCIACIÓN ARGENTINA TANGO AL MUNDO
Héctor Rebasti - Presidente

Horacio Di Giuseppe - Secretario..."

RdD.: Vuestros certeros anhelos para con el Tango son retribuidos con énfasis. Y lo mejor para la Asociación, para sus integrantes en forma personal y para la música ciudadana que nos engloba.
Y que así sea...
Rosalía y Juan José

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"...Como siempre... ¡Muy bueno!
Felicitaciones en nombre mio y del Ateneo del Tango Carlos Gardel de Santa Fe
Un gusto estar en contacto con uds.
Fraternalmente
Raul Ernesto Suffriti
Pte. Ateneo C. Gardel de Santa Fe
Pers.juridica 013/08..."

RdR.: Muchas gracias por sus conceptos Sr. Suffriti. Hacemos votos para que 2012 traiga los mejores aires para usted, el Ateneo y el Tango...


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